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ADELA BENITO, COMPRADORA DE SEGUNDA MANO

RAMARIS ALBERT . PAMPLONA

Los establecimientos de segunda mano, particularmente los de textil, deben obtener una certificación del Gobierno de Navarra que garantiza que la ropa ha sido previamente lavada y desinfectada por una empresa especializada

DN . PAMPLONA 10 de Febrero de 2012

Local de la tienda Traperos de Emaús de la Rochapea, en el que la ciudadana Adela Benito adquiere muñecas de porcelana de segunda mano para restaurar..R.ALBERT

Adela Benito, 65 años y vecina del barrio San Jorge de Pamplona, lleva casi 40 años, los mismos que Traperos de Emaús llevan instalados en Navarra, visitando sus tiendas para surtirse en uno de sus principales hobbies: restaurar muñecas de porcelana.

Ya son 150 las modelos que han pasado por sus manos para ser lavadas y peinadas, además de remendar o diseñar y coser en su totalidad los vestidos que lucirán en una exposición del Club de Jubilados de San Jorge durante las fiestas del barrio en abril.

“Llevo muchos años viniendo. Yo iba a San Juan a por las muñecas, y luego se bajaron aquí (Rochapea), así que vengo desde que empezaron”, afirma.

Al preguntársele si cree que en Pamplona se puede hablar de una cultura de la segunda mano y la reutilización, titubea y luego gira la cabeza hacia los lados: “Yo creo que en Pamplona cada vez hay más mentalidad hacia la segunda mano, pero le falta. No sé por qué, pero la gente no se atreve”, sostiene.

Según Ubaldo González Delgado, las tiendas de Traperos de Emaús cuentan con un nutrido grupo de clientes que llevan muchos años concienciados con la reutilización y que visitan los locales a menudo para ver los productos más recientes.

Sin embargo, “todavía hay reticencia de la gente a ponerse ropa de segunda mano”.

Por tal razón, Alicia Marcén, de la tienda Kambalache en la Rochapea, insiste en que los establecimientos de segunda mano, particularmente los de textil, deben obtener una certificación del Gobierno de Navarra que garantiza que la ropa ha sido previamente lavada y desinfectada por una empresa especializada.

“No por ser ropa de segunda mano tiene que estar estropeada o mal. La gente se sorprende cuando ven que hay ropa como nueva. Viene mucha gente del barrio, y las mujeres son las más sorprendidas. Parece que tienen una idea diferente de la segunda mano”, destaca.

Noticia en Diario de Navarra 10 de Febrero de 2012


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