arenfr

Novedades

La comunidad de Traperos en Navarra se inicia en 1978 en “Villa Simona”, una vieja casa situada al pie de Mendillorri, en las afueras de Pamplona. Allí, pronto, un grupo de 11 personas (todas las que cabían en principio en la casa) comenzaron a aprender a vivir en comunidad, manteniendo como actividad la trapería: con pequeños camiones recogian papel y objetos por las casas de Pamplona y tenían también un almacén de ventas. Era una comunidad al estilo de las de Emaús, con el espacio de trabajo en los escasos 100 metros de bajera, y las habitaciones en la primera planta. Cuando ya no se cabe, se construyen chabolas de madera y lata en los 800 metros cuadrados de terreno, para poder acoger a las personas que se acercan hasta la comunidad. Se continúa con la recogida domiciliaria y, con más voluntad que profesionalidad, se van montando talleres de desguace de chatarra, de reparación de muebles y de tapicería, adaptándose a las habilidades de los nuevos miembros que van llegando.

La primera etapa es de conflictividad fuerte. El entusiasmo inicial va dejando paso a una visión más realista. Los impulsores iniciales de la Comunidad tienen que hacer un voto de humildad y aprender a ir detrás de la gente, en lugar de empujarla demasiado deprisa. De ahí el esfuerzo constante por crear una dinámica de convivencia basada en el respeto y la libertad de acción y de palabra. Cuesta tiempo asumir una ética de no violencia y la prohibición rigurosa del alcohol.

Pero como ocurre después a lo largo de la historia de Traperos Emaús en Navarra, la comunidad supuso la clave en su desarrollo y fortaleza, y se convirtió en una raíz que ha permitido seguridad, solidez y proyección hacia el futuro.

Somos miembros de