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Seminario Legado Abate Pierre
19 abril 2008

Buenas Días.

Mis amigos de la Corporación Urracas me pidieron que hablara sobre el legado ético y religioso del Abad Pierre. La verdad es que leeré algunas reflexiones desde mi realidad; Donde tengo los pies tengo el corazón.

Soy marginal, vengo desde la pobreza, discriminado por edad, opción sexual, físico, tengo todo lo que esta sociedad elitista no aprueba para ser un hombre de los llamados exitosos. Formo parte de los descontentos, heridos, segregados que tratan de hacer oír su voz.

Desde allí hablo de ética, de nuestra ética, aquella que nace de las relaciones con otros pobres, marginados, prostitutas, travesti, homosexuales, ladrones, hombres y mujeres miserables; un numero en las encuestas. Objetos para pías campañas de caridad, o diagnósticos que plasman nuestra radiografía de violenta pobreza sin alterar las causas que la generan.

Los Obispos expresan en el Documento de Puebla, “Comprobamos, pues, como el más devastador y humillante flagelo, la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada, por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo y subempleos, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas”.

Las palabras de los Obispos son un diagnostico de la cruel realidad que vivimos, realidad que el Abate Pierre asumió, denuncio y vivió en las calles de Paris, pobreza y miseria que debería indignarnos. San Juan Crisóstomo, citado por Santo Tomas en la Suma Teológica expresa “El que no se irrita teniendo motivo, comete pecado, porque la paciencia irracional siembra vicios, alimenta la negligencia e invita al mal”.
Como ustedes entenderán los pobres hemos tenido en la permanencia del tiempo bastante paciencia. Y seguimos siendo explotados. Y la clase dominante impone sus leyes en todos los ámbitos, ya ni la mujer es dueña de su cuerpo y de su sexualidad.

Cuando los pobres nos organizamos estamos en la mira de los organismos de seguridad. Cuando decimos ¡Basta a nuestra hambre! La represión nos espera con las balas preparadas para detener los” desordenes” San Juan Crisóstomo nos recuerda que el que no se irrita comete pecado. Pero cuando nos irritamos somos extremistas que ponemos en peligro el estado de derecho y pasamos a ser sujetos peligrosos y vigilados.

Entonces los pobres, chascones, harapientos, punk, gitanos mapuches, negros peruanos, comunistas. Todos están bajo sospecha. Aún los que piden verdad y justicia para sus familiares victimas del odio de las clases poderosas.

Pero no estamos solos. Desde la lectura del no poder, los evangelios son muy claros; los que no cuentan para nada, los Lazaros, los lisiados, los cojos, los mendigos, los ladrones somos los privilegiados, desgraciadamente los lectores desde la oficialidad de la religión, prefieren los pobres de espíritu y olvidan a los de carne y hueso.

En la lógica del no poder nosotros que nada tenemos, tenemos la fuerza de Dios.

En las bienaventuranzas políticas de Jesús, José Comblin dice” Bienaventurados los pobres, porque el reino de Dios les pertenece! ¡Bienaventurados vosotros que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados! ¡Bienaventurados ustedes que ahora lloran! porque han de reír! ( LC 6,20-21) lo anterior seria como una recompensa o un consuelo por la paciencia que tuvieron en la tierra. Eso fue repetido durante siglos, hasta el momento que los trabajadores y los pobres del mundo se rebelaron y perdieron la confianza en los predicadores.

Sin embargo, Jesús quiso decir; ¡Levántense los pobres! ¡En marcha! ¡Vosotros vais a realizar el reino de Dios! ¡Levántense los que tienen hambre! ¡En Marcha! ¡Vayan a conquistar la comida! ¡Levántense los que lloran! ¡En marcha! ¡Viene el momento en que vais a reír! Soy discípulo del mismo que llevo al Abate Pierre a emprender la marcha respondiendo con alegría y prontitud ante el sufrimiento del otro.

Ese Jesús que no es una ideología sino palabra hecha carne.

Es decir que la palabra de Dios no es una doctrina, no es un discurso, no es una exposición de verdades teóricas, no es una teología. La palabra de Dios es la vida de Jesús, todo lo que hizo en esta tierra en la debilidad de la carne, del cuerpo y del ser humano en general.

Jesús supo usar el cuerpo humano, el tiempo humano, la situación humana en esta tierra para expresar la palabra de Dios.

Por consiguiente el discípulo esta llamado a observar, mirar, entender y acompañar a Jesús, a descubrir su modo de actuar, lo que busca, la manera de expresarse, los gestos que hace, las palabras que pronuncia en determinadas circunstancias. Los mismos Evangelios muestran que los discípulos tuvieron grandes dificultades para aceptar el modo de vivir de Jesús.

Lo más difícil era entender el camino del no poder, de la pobreza. Es la dificultad que los discípulos de todos los tiempos encontraran porque tantas veces estarán fascinados por el poder, la riqueza, el prestigio, el estatus social” J Comblin “Discípulos”

Los que me invitan esta mañana son los no poderosos. Los perdedores que están construyendo y dando testimonio de no poder y de fraternidad evangélica.

Leyendo un texto del Abbe Pierre, donde da cuenta de George el primer comunitario, me estremecí por las palabras de este al final de sus días “Padre si usted me hubiera dado dinero, una casa, trabajo, yo me habría vuelto a suicidar; porque lo que me faltaba en ese momento no era de qué vivir, sino una razón para vivir, de sentir cuando otro esta afligido”

Este texto encierra – a mi parecer- lo que es Emaús.

En mi andar – tengo 60 años- y he vivido en medio Chile, cada paso no ha sido una búsqueda de territorio físico por conocer y hacer mió. Ha sido la búsqueda incesante de un hombre por una razón de vivir y para quien vivir.

Junto a la pobreza material, existe la “otra pobreza” de la cual están llenas nuestras calles, plazas, cines, bares; la profunda soledad.

El sistema nos ha enseñado que no es necesario reflexionar y entrar en uno, para en el silencio del espíritu analizar. El fin del amor, la solidaridad, la vida comunitaria, la protección del medio ambiente; en fin los valores son objeto de curiosidad; hoy todo es utilizable y transable en el mercado. No hay lugar para los sueños.

Cuando digo que hablo desde la marginalidad, estoy haciendo mió los dolores que conozco: Se del frió que se mata con una aspirada de neopren. Se que el hambre tiene varios caminos, pero todos ellos son condenables por aquellos que no tiene hambre. Se que el ejercicio de abrir y cerrar piernas, en todas las edades es doloroso, pero se cierran los ojos hasta que el dolor pasa.

Lo anterior no es ético vivirlo.

Los pobres no nos preguntamos esto ni nada. Solo calmar el dolor y el hambre del momento. Cuando en octubre del 75 se produce la toma en terrenos del sector la feria, las 3000 familias que allí participaron no se preguntaron nada más que salir del hacinamiento y tener su casa propia. Poder vivir.

Esta mañana estoy hablando a hombres y mujeres que conocen el dolor. Que saben de vivir a la vera del camino.

Pero en nuestras comunidades de pobres y miserables existe una admirable solidaridad; aunque no tengamos casas para celebrar reuniones, los miserables nos ayudamos en el camino. En esta realidad se encuentran y forman signos de comunidad muchas veces mas autenticas que los signos de las comunidades formalmente constituidas.

Hace pocos años salimos de una forma de dictadura; atroz, violenta, criminal. Tal vez hoy dejamos los crímenes de todos los días, para pasar a la violencia selectiva que reprime y asesina cuando las voces se levantan pidiendo, exigiendo el lugar que nos corresponde en esta tierra nuestra.

Hace unos años cuando las mujeres solitarias con la foto de su familiar en la solapa pedían justicia y saber el paradero de su ser querido, los poderoso reían. Un juez dijo que las familiares de los detenidos desaparecidos lo tenían culco. En ese escenario – los otros marginados- los homosexuales caminaban por las calles haciendo suyo el dolor de aquellas mujeres.

Expresaban su solidaridad y cariños. Hacían realidad la enseñanza de Jesús que Dios no quiere sacrificios, así como no quiere templos ni sacerdotes. Quiere justicia y misericordia, o sea amor mutuo, fraternidad entre todos.

Decía que salimos de una forma de dictadura. Los pobres que el Abbe Pierre ve morir en las calles de Paris y que el denuncia, en Chile viven y mueren en las noches de invierno en las puertas de los grandes edificios de la banca.

Los pobres que llegan de regiones buscando un lugar para desarrollarse solo encuentran hambre y explotación.

Los muchachos por un completo se entregan en la plaza de armas como producto sexual, son una realidad. Es la otra cara de la dictadura de los números y las cifras de un modelo inhumano, que la dirigencia católica y cristiana – que pontifica sobre píldoras- no quiere ver o bien justifica, cerrando los ojos y oídos ante el clamor de las grandes mayorías dolientes de nuestro país.

Esos hombres y mujeres, son la herencia que nos deja el Abate Pierre. Son nuestra preocupación y desvelo. Pero también son la semilla de una nueva sociedad. En este escenario – que ha cambiado muy poco al que conoció el Abate Pierre- se desarrolla la labor de las Urracas.

La conversión –declárese o no cristiano- y el asumir el no poder ha llevado a levantar estas fraternidades donde cada hombre es un compañero en la ruta y un constructor de conciencias y de reconocerse hombre en el otro.

Por eso la comunidad es tan importante; es el testimonio que muestra que es posible vivir con los otros construyéndose, es también la muestra palpable que el socialismo de los pobres que no teorizan, sino lo viven es posible.

Decía en unos párrafos anteriores “compañeros” y no “hermanos” porque esta ultima palabra los poderosos la han prostituido en la caridad barata de dar lo que sobra pero no promover ni hacer que el hombre desarrolle su conciencia.

La comunidad tiene razón de ser cuando existen para el servicio de los más pobres, para la liberación y la promoción de las masas abandonadas. En la actualidad queda mas claro que la inmensa masa de los condenados de la tierra es precisamente la masa de los elegidos, que a veces desconocen los mismos cristianos.

¿Cuál es nuestra Ética? unos textos de moral de una sociedad que levanta principios donde miles quedan excluidos. De una Moral que juzga y condena. De teorías que imponen pesados fardos al hombre y no permiten su felicidad.

La única ética que reconocemos los marginados es “servir primero al que mas sufre; la única fuente de paz verdadera”.

En el texto de José Comblin “Discípulos” uno encuentra una lección practica de vida. Reconocerse de verdad en los otros para ser feliz. Tal vez no podemos hacer los milagros de Jesús, pero si estamos llamados a ser fuente de esperanza, lucha, cambio. Jesús enseña que quiere justicia y misericordia, o sea amor mutuo, fraternidad entre todos.

Tenemos que tener presente que la salvación cristiana no es una cuestión individual, sino la transformación de la humanidad entera... Es toda la humanidad que esta sometida a fuerzas de muerte y toda la humanidad que esta convocada para que pueda vencer y vencer y cambiar esta vida.

Para mí que he caminado bastante en estos 60 años, lo único verdadero es reconocer que se encuentra la felicidad, se vence el miedo, se asumen actos proféticos cuando es el rostro del pobre quien convierte.

Hice alusión a la dictadura. Recuerdo que al llegar a vivir al Montijo azolado por las fuerzas represoras descubrí en los pobres la fuerza de la solidaridad, parecían no tener nada. Pero tenían la fuerza de su testimonio, del compartir, de buscar formas de defensa, de llorar, pero también de celebrar la vida. Ellos eran fuente de esperanza.

¿Cabe la pregunta porqué la Iglesia, y todos nosotros debemos reconocernos en los pobres? Porque Dios se hizo pobre. El hijo de Dios se hizo radicalmente pobre. Si ningún poder.

El poder es imposición, dominación, consiste en obligar a otros a hacer mi voluntad. Hay muchas maneras de realizar eso, como hay varias expresiones del poder. Jesús no quiso imponer nada a nadie, vino a rehacer la libertad y no a destruirla. Vino a llamar pero no ha imponer. Por eso no tenía ninguna forma de poder.

Ser pobre es hacer la experiencia del no poder.

Hablar del legado del Abate Pierre, es decir que en algunos lugares de esta tierra la doliente humanidad tiene espacios de fraternidad y esperanza.

Donde hay una comunidad – o traperia- hay un testimonio de vida en profundidad, que con su testimonio nos anuncia que es posible una nueva sociedad y también es el desmentido a quienes proclaman la muerte de la esperanza de la lucha diaria, del valor de la comunidad. La ética, el legado del Abate Pierre, se puede resumir – en mi opinión- en creer en la fuerza de los pobres.

En acoger al sufriente, calmar su dolor, respetarlo y promover y asumir la lucha de ideas, de acción política y que el espíritu - muchas mas que la confesión de una religión- al hombre lo encuentre consigo, sus hermanos y el creador.

En Chile cumplen 50 años. Creo es el momento de no solo mirar las obras que son muchas, sino el testimonio de esos hombres y mujeres que han gastado buena parte de su vida en el sueño posible de ser feliz, de servir y trabajar con alegría.

Los conozco bien. Como marginal un día toque sus puertas, y la fuerza testimonial de Alfonso Melillan mostró en muchos hermanos el rostro de Jesús y el paso del Abate Pierre construyendo el principio de la historia.

¡Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan!

Feliz Cumpleaños

Carlos Sánchez

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