arenfr

Novedades

José María García Bresó
FUNDACIÓN TRAPEROS DE EMAÚS

CORO:

(…) ¿Adónde hemos llegado, pobre Electra, adónde hemos llegado?

ELECTRA:

¿Adónde hemos llegado?

LA MUJER DE NARSES:

¡Sí, explícamelo! Me cuesta entender las cosas. Evidentemente percibo que algo sucede, pero no lo acabo de entender: ¿Qué palabra designa lo que sucede cuando amanece, como hoy, y todo se malogra, todo es pasto del saqueo y, sin embargo, respiramos, y lo hemos perdido todo, la ciudad arde y los inocentes se matan entre sí, pero los culpables organizan en un rincón del día que empieza a despuntar?

ELECTRA:

Pregúntaselo al mendigo. El lo sabe.

EL MENDIGO:

Tiene un nombre muy bonito, mujer de Narsés. A eso se le llama aurora

Jean Giraudoux,
Electra (1)

Siguiendo la línea editorial de Libre Pensamiento efectivamente la pretensión de estos comentarios obedece a un intento de compartir con otros algunas reflexiones que parten del actuar cotidiano en el que "1os traperos" (Traperos de Emaús de Navarra (2)) andamos faenando y del que extraemos algunas constataciones que nos brindan la oportunidad de tomar conciencia y construir nuestra vida, individual y colectiva, como sujetos "no estándar" con la "aspiración" de adueñarnos de nuestra propia historia y también de nuestra propia estética.

Y sin duda, por el ansia transformadora de una realidad que nos zarandea constantemente, a nosotros, a todos y a todo, como buenos traperos arriesgamos "rebuscando': entre tanta mezcla que obnubila, confunde, individualiza y deteriora, algunos fragmentos de respuesta en esta constante búsqueda compartida de alternativas que permitan construir y soñar el futuro.

Nada de lo que continua tiene otra pretensión más que compartir una interpretación humilde (parcial y muy limitada) de lo que ocurre a nuestro alrededor y en la sociedad que vivimos. Una interpretación desde el quehacer trapero involucrado en el submundo de lo que se tira como inútil e inservible, de lo que deviene como residuo después de un cada vez más desaforado afán de tener y producir cosas y más cosas que saturan nuestras casas, nuestras calles, nuestro tiempo y arrastran en una espiral absorbente que determina las formas de vida, los deseos, las aspiraciones, incluso las luchas laborales y sociales, y se meten tanto en nuestros "adentros" que se adueñan de la propia identidad, individual y colectiva, y sus más sublimes esencias, identificándonos también como cosas. Cosas que se dicen están hechas para cubrir necesidades, aumentar la calidad de vida, hacer “más feliz” la existencia, generar riqueza, dar empleo ... y tras ellas la promoción más despiadada del capitalismo popular y de masas (en el que apenas se diferencia derecha de izquierda) que sitúa en el centro del pensamiento y de los corazones la posesión, "el no ser menos que los otros': la constante búsqueda de ocupaciones que generen ingresos ...y en donde casi sin darnos cuenta todos los valores humanos se convierten en valores mercantiles.

Que hacer trapero que nos brinda la oportunidad de saber de la basura que se oculta en vertederos y de las tecnologías interesadas que se implantan para hablar del reciclaje, de los intereses ocultos en la denominada "valorización de los residuos”: de la sostenibilidad, sustentabilidad y sus-mentiras, de ese binomio de producción-consumo que se vende como la clave de desarrollo y de riqueza ...y de tantas lindezas que visten el lenguaje moderno en la mayoría de los ámbitos sociales, políticos y económicos.

Y también quehacer trapero para saber de las bondades de la reutilización, recuperación y reciclaje desempolvándolas de los intereses mediáticos y su poder publicitario y conectándolas con la ecología más lúcida que nos invita a usar los bienes disponibles y universalizables sin saqueo a la naturaleza, a consumir menos, a despertar la sabiduría ancestral del ahorro y a tomar conciencia que somos parte de la naturaleza y no sus dueños.

Por tanto, desde la actividad de la trapería en ese continuo juego malabar con "basuras" se puede disponer de una buena información de algunos entresijos que recorren el llamado sistema social y económico. En numerosas ocasiones hemos oído a nuestro amigo y querido Mario Gaviria decir que "a la sociedad se la puede conocer por la cara o por el culo” y que el trasero nos aporta datos importantes para definir lo que somos, hacemos y aspiramos, así como los diferentes responsables e intenciones programadas del actual estado de cosas.

Por reciente (Febrero 2006) se puede dar un vistazo al informe de Greenpeace sobre la situación de las basuras en España (3) que, aunque a mi juicio adolece de matizaciones importantes en los datos y perspectivas, pone de manifiesto el incremento descomunal de residuos, la falta de análisis rigurosos de Seguimiento, la ineficacia de legislaciones y planes de actuación y las mentiras del reciclaje, así como los intereses mercantiles y de negocios alrededor de la basura.

En primer lugar el incremento constante de residuos (4), incumpliendo todas las legislaciones y planes de actuación, nos da una idea del consumo acelerado, del derroche y de la insatisfacción continua en la que vivimos.

Crecen los residuos y crece paralelamente la "enajenación" de ciudadanos y responsables políticos. Para ambos "lo que no se ve no existe': Para el ciudadano todo se termina (con más o menos cumplimiento de las ordenanzas municipales de separación) una vez que se deposita la bolsa de basura en el contenedor. Para el responsable de la gestión (que son políticos -igual de izquierdas que de derechas- que en la mayoría de los casos tienen un desconocimiento descomunal y están impregnados del "efecto progreso y desarrollo”: del de "imitación para no quedarse atrás”: llevados de la mano de asesores y técnicos, también en la mayoría de los casos formados en las ferias y exposiciones de las empresas del ramo que muestras las bondades de los productos de última generación) se enajenan con la implantación de sistemas y metodologías de recogida y tratamiento que hagan desaparecer el residuo con la mayor rapidez, como son incineración o vertedero (según Greenpeace por ahí se "elimina" - ¿se elimina?- más del 80 % de las basuras). Todo ello con “independencia de costos (que pagan los ciudadanos) y eficacia real, trampeando datos y volviéndose locos por conseguir un punto más en el ranking del reciclaje.

Los ciudadanos separamos la basura, pero ¿preguntamos y exigimos respuestas sobre lo que se hace con ella? ¿Para qué sirve el esfuerzo de tener varios cubos de basura en casa? ¿A quién servimos de conejillos cuando consumimos? ¿Es verdad que todos esos productos que llevan la figurilla del "punto verde': y por los que pagamos, se reutilizan o reciclan?

Y los responsables de la gestión ¿se hacen las preguntas básicas? ¿Se puede evitar generar residuos o por lo menos que no crezcan? ¿Cómo prevenir? ¿Qué se hace y qué proceso siguen esos materiales que se dicen reciclables?

En todos los convenios de las administraciones municipales con Ecoembes (5) se establece una cláusula por la que la entidad pública puede hacer un seguimiento de todo el proceso que siguen los productos responsabilidad de Ecoembes hasta su fase final para certificar que realmente se cumplen los objetivos de la normativa. Dudo que algún ayuntamiento realice y se preocupe por este proceso.

Enajenación por parte de responsables municipales que deriva en irresponsabilidad cuando se desprecia sistemáticamente separar con convicción y tratar "con naturalidad" la mayor cantidad de la fracción que compone la basura: la tan traída y llevada materia orgánica (entre el 45 y 50 % según zonas sobre el total de los RSU). Y podría tener su explicación:

Primero porque arrastrados por la fiebre modernista de la tecnología, siempre más cara y no siempre efectiva, se desprecia "lo antiguo y tradicional" como es el clásico tratamiento aeróbico en donde casi solo hay que dejar que actúe el ciclo de la vida.

En segundo lugar porque el residuo de materia orgánica no tiene dueño productor interesado y sus beneficios económicos son marginales sin que sean apetecibles los buscadores de riqueza. Y aunque las leyes obliguen y se argumente la necesidad urgente que tienen nuestros suelos, cada vez más a la deriva del deterioro y desertización, de aporte de nutrientes y agentes estructurantes que regeneren la vida, no sirve de nada porque ello no cotiza en bolsa.

Otro tema son los envases y embalajes, los “envoltorios” de los productos que consumimos, que tienen sus dueños bien definidos y que luchan a muerte por sostener en el mercado su producción pintada de ecológica e inoculando su necesidad en los consumidores.

Ya en los años 70 y 80 la industria de los envases se agrupa por sectores y se adelanta a la implantación de la recogida selectiva promocionando y financiando campañas de recogida de envases (con empresas de comunicación de primera fila como BURSON MARSTELLER)destruyendo lentamente la reutilización y el envase retornable e inoculando la idea de que lo reciclable en la basura es únicamente lo que se deposita en los contenedores de envases (azules o amarillos). Y todo ello siendo estos los que realmente generan el problema de la basura por su diversidad, incrementos, mezclas de materiales, incineración, extracción de recursos...

Y desde los intereses programados (de los que nos informan los envases, textiles, mobiliarios y otros residuos) se ha creado una sociedad superficial de imagen, máscaras y contradicciones en donde se valora más lo que se representa y se tiene que lo que se es y se contiene. Contradicciones que confunden, aíslan y evitan un pensamiento crítico que progrese en la reivindicación y en la estructuración de la propia vida.

Sociedad de fachadas que sitúa en el imaginario colectivo la atracción por lo nuevo, la conservación, lo saludable y la vuelta a lo natural. Y por el contrario se desprecia lo retornable, lo usado, lo que aún es válido y funciona pero que bajo la enorme presión de la publicidad comercial se identifica como sucio, inservible, viejo, con agentes contaminantes ... que hay que desechar y sustituir rápidamente para no quedarse atrás y actualizarse, aunque todo ello sean imágenes engañosas proyectadas desde los intereses mercantiles. Se pide que las cosas se conserven, que no se pasen y a la vez la práctica del "usar y tirar” se impone con más ímpetu. Es curioso cómo se le pide a los objetos aquello que se añora y no se sabe hacer como personas.

Es típico el eslogan "le proporcionamos soluciones para que no pierda su tiempo" referido a la venta de objetos que supuestamente ofrecen durabilidad y que ahorran preocupaciones, tiempo, y por tanto dinero. Aunque la verdad es que casi todos los bienes de consumo de hoy están inteligentemente diseñados para que en un breve espacio de tiempo se deterioren o estropeen y su reparación sea más costosa que volver a comprar otro nuevo. Es curioso observar cómo se maneja el concepto tiempo. Con el anzuelo de que "comprando" determinados productos se dispone de más tiempo para la administración propia involucra en una "carrera vertiginosa" por lo rápido, lo inmediato (just in time), las prisas... que certeramente van vaciando de contenido la propia personalidad y poniendo de manifiesto que en realidad no se tiene tiempo para nada, porque en vez de ocupar lo que se ahorra en el ocio creativo, en compartir con otros las preocupaciones colectivas, en pasear, soñar ..., se ocupa en trabajar más para ganar más, pasearse por los centros comerciales, ver televisión y consumir más. La cadena de la ocupación de la mente, la necesidad agobiante, el entretenimiento del cuerpo y la explotación de la fuerza productiva está bien montada.

La infinidad de promociones, novedades, modas, diseños de ropas, mobiliario, electrodomésticos, informática..., que se tiran como residuo casi al poco tiempo de su puesta en escena (y casi en perfecto estado de uso o funcionamiento) nos dibujan desde la observación trapera el universo de la identidad individual y colectiva igualando al grupo social al que se pertenece o al que se sueña con pertenecer (imitación de patrones y modelos de determinadas elites) siempre en una escalada llena de máscaras y engaños hacia la consecución de metas de posesión de objetos y de apariencias. Como por una especie de obsesión por "no quedarse fuera" se siguen las normas dictadas por los intereses industriales que incrementan ese vaciar de contenido la propia personalidad individual y colectiva.

Y a la vez, arrastrados por los mensajes de original, único, exclusivo que conectan con ese deseo de "ser yo mismo”: diferenciado de lo otro y de los otros no dejan de manifestar la negación de ese deseo ya que "otros piensan y crean por ti”.

Por otro lado y desde esta observación trapera y especialmente referido a los RAEES (6) se manifiestan con facilidad los avances tecnológicos que sin cuestionar, en este momento, su utilidad o conveniencia, abren un universo de novedades y vertiginoso cambio o reposición (7) que además de hacernos vivir entre una legión de máquinas inteligentes, que hablan, juegan, se apagan y se encienden solas, se comunican unas con otras y que como si tuvieran cerebro propio van programando el ocio, los quehaceres, los tiempos, la comunicación ..., incrementan el afán de usar y tirar sin otros cuestionamientos y consecuencias sociales, económicas y medioambientales.

Y entre tantos "bienes" al alcance de la mano (de los que han tenido la suerte de nacer entre ese 20% de la población mundial que consume el 80% de los recursos naturales) que van transformando nuestras casas, nuestras calles, las relaciones sociales, el pensamiento y las utopías acumuladas en la historia de la humanidad y que con rapidez se devuelven a la naturaleza en forma de residuos se impone la necesaria búsqueda de su razón de ser y del por qué de este destino tan lleno de contradicciones.

Iniciar el camino de las preguntas, compartir las visiones (aunque limitadas como ésta), expresar las inquietudes y traducirlas en reivindicaciones políticas y sindicales abre el horizonte para soñar que aún es posible tomar las riendas del pensamiento y de la estética.

Dos aportes en este camino de búsquedas:

*La necesaria apertura de cuestionamientos en la izquierda referidos a la incursión de ese capitalismo popular y de masas que con una estética consumista y aspiraciones de apariencias van domando el pensamiento e impidiendo la construcción de escenarios alternativos y espacios liberados que permitan ensayar otra forma de vivir y de entender las cosas.

* La necesaria investigación y divulgación de la lógica de un sistema social, laboral y productivo lleno de absurdos e impulsado desde la fría racionalidad intencionada y programada de la Necesidad del Consumo y la creación del Sentimiento de Insatisfacción (8) que no se anda con remilgos y “...requiere que hagamos del consumo una forma de vida, que convirtamos la compra y la utilización de bienes en un ritual, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, la satisfacción de nuestro ego, en el consumo.... Necesitamos que las cosas se consuman, se quemen, se desgasten, se sustituyan y se desechen a un ritmo cada vez más rápido” (9).


  1. Jean Giraudoux citado por Jean Zigler en Los Nuevos Amos del Mundo. Ed. Destino
  2. Fundación Traperos de Emaús de Navarra, colectivo formado por 145 personas trabajadoras muy diferentes, en historias personales, razas, edades, opciones religiosas, sexo... que centra su actividad en la recuperación de objetos y materiales procedentes de la basura. Se puede consultar: http://www.emaus.net
  3. http://www.greenpeace.org//espana/reports/la-situaci-n-de-las-basuras-en-2
  4. Solo en la Mancomunidad de Pamplona (3oo.000 hab.), que realiza un seguimiento constante a lo largo de los años de la generación y evolución de la composición de los RSU, ha habido un incremento general de más del 4% en el año 2005 sobre el 2004; y más de un 24% en el caso de residuos de enseres domésticos, también llamados voluminosos.
  5. Ecoembalajes España, S.A. (Ecoembes), es una sociedad anónima sin ánimo de lucro, cuya misión es el diseño y desarrollo de Sistemas encaminados a la recogida selectiva y recuperación de envases usados y residuos de envases, a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos de reducción, reciclaje y valoración definidos en la Ley 11/97, de 24 de abril, de envases y residuos de envases.
  6. RAEES, Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos regulados por el Real Decreto 208/2005 que obliga a los productores de dichos aparatos a gestionar y financiar sus residuos estableciendo obligaciones en los procesos de diseño y producción.
  7. Se estima una producción entre 415 Kg./hab./año.
  8. Non olet. Rafael Sánchez Ferlosio. Ed. Destino, Pág. 18
  9. Víctor Lebow, experto americano en ventas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial citado por Worldwatch Institute en su informe 2004 sobre La Situación del Mundo. Icaria Editorial.

"Una Visión Trapera" (Documento PDF)

En nuestra web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para mejorar tu experiencia de usuario y mostrarte la información y publicidad adaptada a tus hábitos de navegación.

Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si necesitas más información o quieres saber cómo cambiar su configuración Saber más

Acepto

Somos miembros de